Mientras Brasil pasó la barrera de los 75.000muertos por Covid-19, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, anunció que dio positivo a un nuevo examen de coronavirus, y garantizó que está bien gracias a un tratamiento con hidroxicloroquina, contrariando médicos, la comunidad científica y a la Organización Mundial de Salud (OMS), que critican esas afirmaciones sobre esa medicación, que no ha sido comprobada y tiene efectos colaterales.

Brasil sigue siendo el epicentro sudamericano de la pandemia, y el segundo país del mundo con más casos. Según los datos informados por una alianza de los principales medios brasileños, el país ya supera los 75.000 muertos y va a camino de los dos millones de contagios.

«Todavía soy positivo para el coronavirus. En los próximos días me haré un nuevo exámen y, si Dios quiere, todo saldrá bien para que podamos volver luego a la actividad», informó el presidente en un vídeo grabado en los jardines de la residencia presidencial, que transmitió en su cuenta Facebook.

El mandatario, de 65 años, informó que está sin síntomas, desde que diagnosticado hace una semana, gracias a ese remedio. «No estoy recomendando nada», aclaró antes de ser nuevamente cuestionado. «Recomiendo que busque a su médico y converse con él. En mi caso, un médico militar me recomendó la hidroxicloroquina y funcion», explicó, huyendo de más polémicas.

Bolsonaro debe seguir despachando por videoconferencia desde la residencia oficial, el Palacio de Alvorada, donde está siendo atendido por el equipo médico de la Presidencia. En entrevista a CNN Brasil, Bolsonaro declaró que no aguantaba más la rutina de quedarse en casa. «Es horrible», destacó el presidente, que antes de contagiarse, negó la enfermedad y le restó importancia a la pandemia, llamándola «gripecita», desde que el virus llegó a Brasil, en marzo.

Hasta ser diagnosticado, Bolsonaro venía participando de manifestaciones y de inauguraciones de obras, evitando usar máscarilla e insistiendo en codearse con políticos y simpatizantes. Los medios periodísticos brasileños calcularon que Bolsonaro puede haber contagiado centenas de personas, entre ellos, políticos, empresarios y banqueros, que se encontraron con él en las dos semanas anteriores al diagnóstico.